Coolhunter Político

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La política y concretamente la forma de transmitir sus mensajes, en muchas ocasiones se ha estancado en un proceso de normalización donde todos los partidos han utilizado las mismas técnicas para comunicar sus propuestas, sus campañas y sus candidatos.

La sobreexplotación de esas técnicas hasta el aburrimiento, provocó lo que podemos considerar dos puntos que han venido de la mano del cambio; la ineficacia de los modelos tradicionales en campaña y la búsqueda de nuevas formas de persuadir al votante, de trasladar y compartir sus propuestas con el público objetivo.

Cabe afirmar que la aparición de las nuevas tecnologías han hecho que las estrategias y medios den un paso mas y se haya pasado de la etapa de normalización a otra con fórmulas basadas en la creatividad.

lupa coolhunter

Para conseguir atraer al público a través de novedosos métodos, podemos decir que existe cierta similitud entre figuras que toman relevancia en estos últimos años en otros sectores, en cuanto al rastreo y búsqueda de métodos novedosos basados en las tendencias sociales;  los coolhunters.

Éste término sacado del marketing y que se lleva utilizando desde 1997, ha necesitado un tiempo de maduración para que se expanda a sectores como el político, donde su objetivo principal es dar un espacio propio a la búsqueda de nuevos procedimientos y formas de comunicar para impresionar, para conseguir diferenciarse de los demás y así conseguir persuadir de manera totalmente nueva, en este caso, a los futuros votantes, donde la innovación, la observación y la información son sus tres características principales.

pdr sanchez

Los coolhunters políticos buscan tendencias o adaptar modelos de éxito de unos países a otros, guardando siempre las distancias, tendencias que se observan en nuestros políticos cuando están en el escaparate electoral que luego vemos repetido en diferentes representantes.

Este trabajo normalmente forma parte de las tareas del consultor político, el cual, deberá saber transformar las tendencias a través de la adaptación y personalización, aunque en muchas ocasiones, se ha traducido en un mal cortar y pegar pero con resultados positivos debido a la relación de semejanza con paradigmas dentro del sector.

yes we can

Si existe un modelo en el que los buscadores de tendencias en política se basan  en, es el la manera en la que Obama llegó a la Casa Blanca, a través de la que  se ha considerado la mejor campaña de comunicación política del siglo XXI.

Tanto ha sido el jugo que han sacado de este llamado modelo Obama que lo que se consideraba novedoso, ha pasado a ser víctima del desgaste y una exposición masiva a nivel internacional que no tiene el mismo efecto que hace  5 años.

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Este año, los procesos electorales se suceden cada poco tiempo, por lo que serán tiempos de búsqueda activa de nuevas tendencias, de adaptación de antiguos modelos, y de la aparición de partidos que podrán convertirse en toda una fuente de inspiración para los importantes coolhunters políticos.

¿Cual creeis que será la tendencia mas expandida? ¿Y la que dará mejores resultados?

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Mamá, quiero ser político

Desde muy temprana edad, se nos ha inculcado la idea de que una buena formación, abriría las puertas del mundo laboral.
Tras esta concepción, cada uno comienza a pensar en su futuro profesional; algunos piensan en ser médicos, profesores, policías…..y luego encontramos la extraña acepción de querer ser político.

¿Qué hay que estudiar pasa ser político? ¿Es realmente una profesión?
A esta última pregunta responderemos que sí porque supone ejercer una actividad como medio de vida, y ser político cumple esta definición.

Según nuestras leyes, para dedicarse a la política profesionalmente, basta con tener nacionalidad española y haber cumplido los 18 años de edad. Lo que da a entender que para ser político, no hace falta estudiar.
Si leemos los currículums de los cargos electos, vemos que existe un porcentaje alto, con una formación básica o muy básica.
Aquí considero que radica el primer error de nuestra casta política; la escasa relación existente entre formación y profesión.

Entiendo que en los municipios de tamaño medio y micromunicipios, la formación pasa a un segundo plano en favor de los conocimientos que se tienen de la localidad en sí, de sus vecinos, de sus problemas, sus dificultades y sus puntos fuertes. Pero no se puede negar, que si formación y “ conocimiento local ” van unidos, se trabajará de una manera mas eficiente y podrán llevar a cabo acciones fundadas en el conocimiento global que tienen, donde los errores serán mínimos y la gestión integral mucho mas eficaz.

¿Pero qué pasa con los estudios de los políticos que se encuentran de representantes en instituciones nacionales e incluso dentro del propio gobierno nacional? Existen políticos que no saben interpretar los importantes datos económicos, ni saben leer leyes, ni siquiera el BOE. Lo que no es de recibo es no predicar con el ejemplo.
Bajo mi punto de vista, es necesario que personas que se encargan de tareas de tal responsabilidad, tengan unos conocimientos sobresalientes en los asuntos que les pueden competer; un ministro de justicia, deberá tener formación afín, igual que un ministro de fomento o un diputado autonómico.

Pero el asunto docente tambien conlleva la siguiente situación; Se consigue representación después de unas elecciones y los nuevos cargos se hacen esa pregunta que todos nos hacemos cuando terminamos nuestros estudios y que también entra en el vocabulario y en las dudas existenciales de los representantes; ¿Y ahora qué?
En los políticos que acceden a ser representantes hay un desconocimiento general de los pasos a seguir tras la obtención de un cargo político, y las tareas que supone este nuevo empleo.

El tiempo de aprendizaje de las labores que supone su trabajo, supone una media de 8 meses, tiempo en el que se sufre un desgaste a grandes velocidades. Es en esos meses donde realmente el político se plantea su profesión, y tras el que sabremos si es un buen representante o lo es del montón. Entonces, ¿ por qué no se forma a los posibles representantes antes de elecciones para que no exista ese desgaste y podamos hablar de una representación eficiente desde el principio? La creación de cursos de formación específicos para estos futuros representantes de la ciudadanía, les daría una mayor seguridad a la hora de ejercer su cargo y por tanto una creciente calidad profesional.

En conclusión, no solo basta con el aprendizaje del día a día que supone ser política, el tener estudios acordes al trabajo a realizar es vital. La profesión política deberían ostentarla personas polivalentes, con idiomas, expertas en la disciplina que hayan estudiado en la Universidad, tener una buena memoria y una estupenda capacidad de compresión y oratoria. ¿Encontramos estas características en los políticos españoles?