Neuromarketing Político

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Una de las últimas tendencias dentro del marketing político es la utilización de elementos estratégicos basados en la estimulación de las emociones de los votantes para influenciar en su comportamiento electoral, hablo del llamado neuromarketing.

Y es que esta disciplina anclada dentro de la psicología y la ciencia ha demostrado que el motivo por el que los votantes deciden su voto tiene mas relación con las emociones y los sentimientos que con la propia razón, dejando de lado el sentido común en favor de aquello que nos hace sentir y toca la fibra sensible.

neuromarketing politica y protocoloEl neuromarketing consiste en aplicar una serie de técnicas derivadas del estudio del cerebro, analizando como reacciona éste cuando se estimula de manera consciente y subconsciente para proceder a su análisis y conocer de primera mano cuales son los factores que influyen en el comportamiento del consumidor o en el caso político, el votante.

Según  Nestor Braidot, “el neuromarketing político investiga y estudia los procesos cerebrales que explican la percepción, conducta y toma de decisiones de las personas en los campos de acción de la actividad política. Comprende el conjunto de técnicas destinadas a conocer al electorado para predecir su comportamiento.”

¿Cómo introducimos en nuestra estrategia electoral esta asignatura innovadora? El ensayo a través de mecanismos especializados  que midan la repercusión  de la utilización de una serie de impulsos en las personas, obteniendo resultados de cómo influyen en su cerebro, constantes y comportamiento final, si lo extrapolamos al terreno político, una de las prácticas principales de esta ciencia se basa en la transmisión de emociones a través del discurso como paradigma.

Y es que la apelación a los sentimientos a través del conocido “storytelling”, ha sido una técnica constante en la historia de la comunicación política, pero es a día de hoy cuando el neuromarketing ha tomado fuerza y  demostrado científicamente éstas hipótesis.

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El poder ir sobre seguro a la hora de elegir una determinada estrategia política enmarcada dentro de  toda una campaña, hace de esta herramienta en muchas casos, esencial para llegar al electorado denominado voto útil.

Para poder llevar a cabo un trabajo eficiente en referencia al neuromarketing político, será necesario contar con varios profesionales especializados en diferentes ramas; Psicología, politología, comunicación, análisis y periodismo son algunas de las especialidades necesarias para su ejecución de una manera correcta, por lo que el trabajo en equipo es parte esencial de su desarrollo.

Será en el discurso político, donde deberán de hacer hincapié en la transmisión de emociones que induzcan al votante a percibir a un partido u otro más cercano, más amable o mas empático en definitiva, que es bajo mi punto de vista el factor clave.

Si a través de la estimulación de las emociones podemos generar sentimientos positivos o negativos, podemos generar ilusión y miedo, también nos ayuda a potenciar en los candidatos políticos aquellas habilidades que van  en la línea de la estimulación del votante a través de la inteligencia emocional y los cambios en su imagen para una percepción eficaz y en signos positivos por parte del electorado.

En definitiva, el neuromarketing ha cambiado la dinámica de trabajo a la hora de realizar estrategias electorales, haciéndolas gracias al estudio de la influencia de las emociones en el comportamiento del votante mucho más eficientes y con mayor probabilidad de éxito  final.

Aprovecho para compartir un resumen realizado por educadictos que explica como el neuromarketing ha cambiado el marketing político tradicional.

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Perfume político

Está todo inventado, y por ello, siguiendo la teoría de la economía de la atención expuesta por Goldhaber hay una necesidad latente de introducir nuevos elementos para poder captar la atención del público objetivo o target.

El vender una determinada marca ya no solo pasa por la compra de un producto característico, conlleva un trabajo mucho mas de fondo que van cambiando y evolucionando para conseguir sus objetivos a la vez que el contexto en el que se encuentra.

Está muy en boca de todos el branding sensorial, marketing experiencial, el neuromarketing, y la potenciación de los sentidos.

perfume politico

 

La vista, el tacto, el gusto, el oído, y ahora el olfato, toman protagonismo a la hora de introducir nuevos elementos que ayuden a reconocer y comercializar un producto determinado.

El olor a pan recién hecho, a tierra mojada o un perfume que llevaba nuestro abuelo, consigue rememorar una situación ya vivida, tanto si es con un olor que nos seduce, como si no.

Los odotipos, la creación de imágenes olfativas exclusivas y características, comienzan a ganar audiencia, y consiguen acercar ciudadano y memoria con un objetivo marcado, ya que se basan en el efecto Proust, el cual describe que el olor o el aroma puede activar la memoria y con ello puede estimular recuerdos.

Marcas como Victoria Secrets o los parques Disney ya utilizan estos nuevos elementos.

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Y ahora que estas fragancias nos envuelven al entran en una tienda, o en un evento corporativo, ¿no podríamos extrapolarlo al terreno político?

Todos tenemos un olor característico, y esa fragancia es la que nos distingue de los demás. Por tanto, ¿A que huelen nuestros representantes?

Nunca me había parado a pensar como huele Rajoy o Urkullu, ni Aguirre o  Díez. Pero es cierto que el encontrarnos con un olor que nos atraiga, ayudará a que la percepción que tengamos de un determinado político mejore o empeore. Ya no sólo la imagen visual que tengamos del mismo, su perfume también hay que tenerlo en cuenta.

Es en el contacto cercano con el ciudadano donde el representante en cuestión, se la juega. Sin embargo, una fragancia embriagadora, un olor que navegue por los lugares mas profundos de nuestra memoria y consiga sacar a relucir una experiencia positiva vivida, hará que asociemos a ese político con una situación, espacio o persona de nuestra vida, consiguiendo indirectamente una vinculación directa con él.

La creación de estos odotipos o imágenes olfativas características, juegan con un aspecto en contra; personalizan la política con algo cotidiano como es el aroma individual. El reto está en conseguir un odotipo general del partido político.

Bajo mi punto de vista considero que los responsables de comunicación y marketing de un partido conseguirán en un futuro caracterizarlo con una fragancia en particular, un olor exclusivo que, al igual que su himno oficial reconocible donde lo escuchemos, lo percibamos y rememoremos aquella experiencia positiva o negativa con el partido en cuestión.

Los odotipos políticos son un mundo por descubrir ¿Conseguirían mejorar sus resultados generales con la creación de imágenes olfativas?

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