Politividad

obama-yes-we-canCuando hablamos de política, concretamente de campañas, se ha generalizado el  uso de  la llamada “americanización”, es decir, el adaptar a nuestros políticos aquellas estrategias que funcionan en Estados Unidos como prueba piloto sobresaliente en este sector.

El llevar a cabo este curioso copia y pega  tiene dos hándicaps que considero bastante importantes;  de un lado, la obvia diferencia entre candidatos que existen en cada país, de otro, el sistema político característico de cada lugar, dos factores que deben tenerse en cuenta sine qua non puede producirse esta reproducción adaptada en comunicación política.

creatividad1Pero si la inclinación hacia la americanización de las campañas electorales es un punto fuerte, considero que hay otro elemento que se debe tener en cuenta a día de hoy y que va en consonancia con la situación actual en la que la austeridad marca por donde pisa. Hago referencia a la importancia que adquiere la creatividad, un principio que extrapolado a la política, podemos denominar “Politividad”.

La politividad es la capacidad de innovar en política a través de la creatividad, derivada de una situación en la que con presupuestos cada vez menores, el público al que persuadir y convencer  y la repercusión mediática obtienen puntos crecientes.

Y es que la politividad aunque debe tener los pies en la tierra, da pie a volar a la imaginación de los consultores responsables de la creación de las estrategias y mensajes que posteriormente cubrirán carteles, vallas, panfletos, folletos y serán motivo de que corran ríos de tinta en las redacciones de los medios, incluso la propia ciudadanía percibirá con resultado positivo aquellas campañas y acciones en las que la originalidad derivada de este concepto se visibilicen.

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Para estimular la politividad, un procedimiento común es realizar técnicas derivadas del  brain storming, donde al cuadrar los resultados con los objetivos que queremos obtener podemos sorprendernos. El contar con tiempo suficiente que nos ayude a filtrar y limpiar aquellas ideas brillantes que podemos adaptar de las que no, ya que es un procedimiento que no se puede forzar y surge por si solo de cada uno en mayor o menor medida  y poseer un equipo multidisciplinar, con diferentes puntos de vista que debatan acerca de los resultados obtenidos en los procesos de lluvias de ideas  que realizamos son indispensables a la hora de hablar de politividad.

images222Este concepto es muy amplio y necesita estar enmarcado dentro de unos parámetros para obtener unos resultados que podamos luego utilizar. Para poner en marcha la maquinaria de la politividad es necesario conocer cuales son las necesidades  a cubrir y los deseos que se pretenden lograr, información que recibiremos al realizar la conocida escucha activa tanto por parte del electorado como del propio partido y/o candidato.

Será  a raíz de tener estos datos y de haber debatido y reflexionado sobre las diferentes ideas surgidas de estos llamados procedimientos imaginativos cuando daremos rienda suelta a este nuevo término y producir por tanto, una determinada táctica o estrategia a seguir en el proceso electoral.

En definitiva,  la politividad deriva tanto de la inventiva como del conocimiento previo de una situación precisa, en la que la propia genuinidad proviene de la originalidad con la que se lleven a cabo las estrategias previamente creadas.

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Mezclemos ideas pero siempre desde la imaginación y la originalidad, donde la innovación no tiene por qué ser la creación de algo nuevo, sino la reinvención de un elemento creado anteriormente pero al cual se le pueden dar diferentes usos, obteniendo por tanto diferentes resultados.

Busquemos la inspiración. Mantegamos la politividad activa para conseguir una comunicación política diferente, única y adaptada a los nuevos tiempos.

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Consultor Político

Muchos son los que opinan que detrás de un gran político, hay una gran mujer. Pero dentro de la verdad que contempla esta frase, debemos recordar que detrás de un político, también hay un gran equipo de consultores políticos.

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Pero, ¿qué es un consultor político? Esta figura ha jugado en muchas ocasiones un papel vital en procesos electorales alrededor del mundo. Si buscamos una definición completa de este profesional, diremos que el consultor político es el especialista que cuenta con la confianza del político, partido o candidato gracias a los conocimientos especializados y la experiencia  y que ayudarán a éstos a conseguir el poder o mantenerse en él.

AsesoresEl consultor político suele hacerse visible normalmente en campaña electoral, ya que es durante esos días donde su trabajo se percibe de manera más directa, aunque bien es sabido que la campaña se lleva a cabo de manera permanente y por tanto, sus funciones son constantes en el tiempo.

Si echamos la vista atrás, vemos que siempre han existido especialistas en materias que están relacionadas con la política. Retórica, oralidad, medios de comunicación y redes sociales y nuevas tecnologías a día de hoy, son parte de los elementos indispensables de la vida diaria de estos consultores.

Dentro de sus campos de actuación, podemos hablar entre otros de las asesorías,  creación de estrategias,  formación individualizada, estudios personales, apoyo al liderazgo, entrenamientos, marketing y lo referente a campañas electorales.

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Pero esta profesión tan necesaria y al orden del día, cuenta tanto con adeptos como con detractores. Parte de la culpa de su mala fama la tienen  las prácticas tóxicas políticas generalizadas de manera internacional, que ha conseguido devaluar la imagen del consultor. Corrupción, falta de transparencia, maquillaje de cifras y sobre todo el enchufismo de personal sin conocimientos debido en ocasiones a los favores pasados forman parte de este listado negro.

No toda la culpa es siempre del propio político, también existe oscuridad entre la propia profesión, es decir, personajes que se hacen llamar consultores que viven de la mentira, el engaño, el robo y el aparentar. El intrusismo es una de las mayores enfermedades que afecta a la consultoría.

asesores-politicosPara hablar de consultor político, son necesarios unos conocimientos determinados que poder aplicar, tener experiencia en el campo que nos ayude a mejorar en el caso de no conseguir los objetivos previstos, y ostentar una serie de características que potencien la profesionalidad individual o en grupo de esta profesión.  La coherencia, confianza, buen comunicador y dotes de creatividad y relaciones públicas forman parte de las mismas.

Por ello, considero que  un consultor político debe ejecutar acciones que fomenten la política de calidad y tener cierta ética a la hora de llevar a cabo determinadas acciones, donde una práctica correcta y anclado en el sentido común prevalezca al aumento progresivo de las arcas propias. El tener un consultor detrás, tiene un precio que a día de hoy, la coherencia y la austeridad se encargan de regular. No por cobrar más, se consiguen los mejores resultados y viceversa. Establezcamos el punto medio y hablemos desde la propia razón.

En este enlace en el blog de Ignacio Martín Granados, encontrareis un estupendo resumen de lo que un consultor reconocido y considerado el padre de la consultoría política en España como es Jose Luis Sanchís  opina del pasado y futuro de esta profesión. 

Comunicación y Estrategia

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Las estrategias de comunicación política, los procedimientos y fases que se estipulan con anterioridad para conseguir unas perspectivas determinadas, deben ser lo suficientemente maleable, donde se tenga en cuenta elementos incluidos en un plan b para adaptarse a posibles cambios en el contexto político en el cual se suceden.

Estas estrategias  si las extrapolamos a nivel  estatal, deben tener en cuenta la diversificación existente en su desarrollo, ya que deberán dirigirse a diferentes públicos, con diferentes objetivos a conseguir y con diferentes percepciones del gobierno central.

Dentro de esas acciones comunicativas que en suma dan como resultado toda la estrategia, las que más repercusión causan y las más esperadas, casi como el agua de mayo, son las ejecutadas por el propio presidente del gobierno.

El dilema aparece cuando, esta institución, que representa a todo un país  en el desarrollo de sus estrategias de comunicación, hace el vacío a quien le debe su poder.

RAJOY ESTÁ EN CALI PARA LA CUMBRE ALIANZA PACÍFICO

Sus palabras, alegatos y discursos en cualquier acto son, por un lado,  las de mayor trascendencia, por otro, en este caso concreto, insuficientes a lo que se espera.

Nadie ha dicho que fuera fácil afrontar una crisis en esa posición política, pero la rigidez con la que llevan a cabo su comunicación, hace que la ciudadanía española se sienta desamparada y decepcionada con sus gobernantes, y más cuando su presidente  se hace experto en comunicación europea pero que abandona la estatal, la que le ha dado los privilegios políticos de los que goza, sin dar ninguna explicación de sus acciones.

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Pero la cosa gana aún más en desconcierto cuando en sus labores comunicativas, solo contesta a nivel internacional, descartando de sus discursos lo negativo, negando la realidad en muchos casos, que prefiere quedarse corto a pasarse y que se le califique de dañino, sin caer en la cuenta de que la posición que ha tomado  hace que se le perciba como un presidente que no cumple expectativas, dubitativo y reservado en exceso, al que muchos califican como el presidente silencioso.

Esa desinformación a la que los españoles se ven sometidos por parte de su presidente, nos hace ver que la situación actual en la que nos hemos visto envueltos desencadenada por cambios políticos, episodios pasados y malas gestiones económicas,  le ha  venido en grande a una mala planificación estratégica en materia de comunicación a nuestro gobierno, donde la nula previsión de malos tiempos para la política hacen que la sociedad española no se sienta identificados con sus máximos representantes.

Estrategias de comunicación erróneas

Debido a los últimos acontecimientos políticos que hemos podido observar estos días, donde la comunicación gubernamental completa y estructurada es inexistente, he creído conveniente que la protagonista de mi artículo de hoy sea la comunicación de gobierno mal gestionada debido a una mala utilización de los famosos “globos-sonda”.

¿Qué es un “globo sonda”? Según Noam Chomsky, es la creación de una situación donde se pueda observar que reacción social provocará el tomar una determinada medida gubernamental y finalmente tomar decisiones en torno a la controversia que genere.
Un claro ejemplo reciente ha sido la famosa frase de Don Mariano Rajoy :” esta reforma laboral me va a costar una huelga”.

Pero una cosa son los “globos sonda” y otra es dejar entrever cómo una sola persona puede hacer tambalear toda una estrategia de comunicación de un gobierno, siendo el protagonista máximo a la hora de lanzar determinadas medidas políticas, dejando en paños menores a los demás compañeros de gobierno y provocando situaciones de comunicación de crisis.
¿ Tan complicado es ponerse de acuerdo e ir todos a una?


Hemos asistido al declive del gobierno en temas de comunicación desde que Luis de Guindos anunciara en Europa los recortes en sanidad y educación, un globo sonda que alimentó su ego particular y que hizo que ni siquiera los responsables de comunicación en España supiesen bien de que hablaba.

Y mientras intentamos asimilar los nuevos recortes, el señor Mariano Rajoy, Presidente del gobierno español, a su salida del Senado nos muestra una actitud mas característica de un personaje de la farándula nacional que de un representante político de sus características, al hacer una “espantá” en toda regla a los medios, siendo la portavoz y vicepresidenta, Soraya Saenz de Santamaría la que salió en defensa del Presidente, calmando los ánimos.
¿Tan complicado resulta crear un gobierno donde cada uno se mantenga en su sitio, sin tener que salir unos a la defensa de otros, y donde no haya desmentidos entre ellos mismos que mas tarde se convierten en realidades?

Bajo mi punto de vista, creo que pueden hacer las cosas de una manera mas eficaz que lo vivido en estos días, y para ello, deben de recordar que la población ha cambiado, y la manera de informar también.
Los medios informan y los ciudadanos ahora convertidos en usuarios de redes sociales cuentan sus vivencias y reflexiones, utilizando diversas herramientas para dar a conocer otra perspectiva de las noticias que anteriormente solo conocíamos mediante la prensa tradicional, radio y televisión.
Parecen haber olvidado que la participación política ciudadana ha evolucionado hacia el 2.0, y así ayuda a mantener la atención en los problemas y decisiones que realmente nos conciernen.
Cada vez es mas común encontrar propuestas políticas anunciadas en primer lugar en Internet y de las que posteriormente se hacen eco los medios, hay nuevas tácticas y nuevos medios que explotar a la hora de comunicar.
Por tanto, considero que andan anclados en tácticas de comunicación obsoletas, que les dieron muy buenos resultados en legislaturas anteriores, pero que actualmente deben evolucionar utilizando los nuevos medios que la sociedad de la información pone a su alcance, la comunicación 2.0 y la transparencia informativa y política.

Comunicación errónea o estrategia política

La comunicación política tiene muchas vertientes, y hay que saber distinguir cuando utilizar cada una de ellas. Se piensa que la comunicación es sólo una, donde hay un receptor, un mensaje y un emisor. Pero aun teniendo los mismos componentes, estos también cambian, y dan lugar a la materia multidisciplinar que nos ocupa.
Que coincidan partido y gobierno puede dar lugar a confundir la comunicación que transmiten.
Voy a tomar como ejemplo, la comunicación llevada a cabo por el Partido Popular en el gobierno y en el partido.

Al igual que el gobierno utiliza un portavoz para los asuntos de gobierno, no es el mismo presidente el que informa, hay que saber diferenciar entre comunicación de partido, y comunicación gubernamental. Son dos subtipos diferentes de comunicación dentro de la institucional en los que dar los mensajes debe de estar bien diferenciado, aunque institución y partido sean el mismo.

Según donde se lleve a cabo la comunicación de partido, tendremos resultados diferentes:
Si se hace en un acto público, todo aquel que se acerque al mismo, será el receptor, pero si se realiza en un congreso de partido, el receptor cambiará a personas con una misma ideología política siendo un público mucho mas afín, mas concreto y mas fácil de persuadir.

En estas últimas semanas, comprobamos por parte del Partido Popular, que está siendo una práctica habitual confundirlos. En el congreso que realizaron en Málaga, dos de los actuales ministros, en sus discursos, dieron información sobre medidas que el gobierno iba a tomar. Dar esa información en un acto de partido, tiene un factor positivo, y uno negativo. El positivo, es que ayuda a alentar el compromiso de sus militantes asistentes con sus iniciativas y medidas para mejorar, y como negativa, ¿por qué otorgan el beneplácito de informar sobre temas de importancia para toda la sociedad, en exclusiva a sus partidarios? Es que no somos todos iguales?

Y algo similar ha ocurrido en el 17º Congreso en Sevilla. Mariano Rajoy delante de los militantes, ha dado explicaciones sobre las medidas tomadas por su gobierno. ¿Pero esa no es labor del portavoz gubernamental?
El utilizar un acto de comunicación de partido, para realizar comunicaciónes relacionadas con el gobierno, que afecta a toda la nación, crea desigualdad dentro de la sociedad, ya que existen privilegios informativos para aquellos militantes del partido en el poder.

El que su secretaria general, informe sobre asuntos del gobierno, al cual, ella no pertenece, también tiene aspectos positivos y negativos. Positivos como llevar a cabo una estrategia política de cara a la consolidación de la nueva cúpula azul y así aumentar su estabilidad ante la sociedad, y negativo, ya que quita protagonismo al portavoz gubernamental para otorgárselo a la secretaria general del partido. Una vez mas, vuelven a confundir comunicación de partido, con comunicación de gobierno.

Por tanto, utilizar la comunicación política en beneficio de unos pero en detrimento de otros, ¿es lo correcto?
Considero que deberían hacer de la delgada línea que en el Partido Popular separa partido de gobierno, una mas gruesa para otorgar a cada uno el lugar que le corresponde, evitando así malentendidos y prioridades en cuanto a comunicar determinados asuntos de interés público a un grupo de personas afines.
La comunicación política, debe ser llevada por profesionales, y dirigir la información hacia los ciudadanos en su totalidad.

Estrategias objetivas y resultados subjetivos

“Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.”

Con estas palabras, Abraham Lincoln se refería a la representatividad que los ciudadanos, en elecciones, les otorgan mediante el voto a determinado color político. Indirectamente habla de democracia, donde el pueblo ejerce la soberanía mediante elección libre de sus dirigentes.
Pero esa elección libre, ¿es objetiva, o subjetiva?
Evidentemente, esa preferencia conlleva intereses de diversos tipos, afinidad, empatía, etc… no podemos pensar que la elección de votar a determinado partido es objetivo, ya que siempre conlleva alguna esencia subjetiva.
El cómo los partidos trabajan para llegar a tener calado en esa subjetividad y que los ciudadanos se sientan identificados con ellos, sus dirigentes y su forma de hacer política, dan sentido a las estrategias políticas.

La finalidad de las estrategias consiste en llegar al objetivo principal; la consecución de mas representatividad, lo que conlleva obtener mas votos y por tanto, mas poder político en las instituciones.
Si el partido ya disfruta de poder político e institucional, su objetivo será fidelizar a sus votantes y conseguir captar nuevos para afianzarse en la posición.
Con el tiempo, cada partido tiene un “nicho de votantes”, que se refleja en sondeos y encuestas privadas, donde se indica hacia que población deben enfocar sus mensajes y su estrategia.
No es lo mismo enviar un mensaje a un grupo de población joven que a uno mas maduro, los intereses de uno y otro son diferentes aunque en algunos puntos puedan complementarse.
Toda estrategia, está formada por diferentes acciones a realizar en diferentes campos: comunicación, mensaje, publicidad y eventos, pero todos dirigidos hacia un “target”: el público objetivo. Este mismo público que en un principio podemos considerar objetivo, mediante lo anteriormente citado, pretenden transformar en subjetivo, y sea cuando ejerzan su derecho al voto.
¿Y cuando se ponen en práctica estas estrategias?
Aunque es habitual seguir una determinada estrategia política a lo largo de la vida de un partido, es en periodos de campañas electorales cuando se hace mas evidente, ya que es cuando se examinan en persuasión y en capacidad de convencer a la población para que les otorguen su confianza y se sientan identificados con sus propuestas, sus líderes y sus formas de ejercer política.

Un factor importante dentro de esa estrategia política en campaña, es el programa electoral: propuestas de mejora ordenadas por bloques temáticos que expone ante el pueblo un partido político. Estas propuestas, en el caso de obtener la representación esperada, las llevarán a cabo durante los mandatos.
Pero, ¿qué ocurre cuando les damos nuestra confianza y no cumplen esas propuestas de mejora? ¿Y cuando las contradicen?
Como dijo Gustave Le Bon: “Uno de los hábitos más peligrosos de los hombres políticos mediocres es prometer lo que saben que no pueden cumplir.”
Es en este momento, cuando los ciudadanos pierden la fe depositada en los políticos, cuando se sienten utilizados y cuando piensan en la política como una gran mentira.

Por tanto, para que la política tenga el valor que se merece, y se crea en ella como un mecanismo de mejora, sería bajo mi punto de vista una opción, el crear un documento, un contrato entre el ciudadano y el partido, donde si no se cumple lo que el partido propugna en el programa electoral, tuviese consecuencias y penalizaciones.
Si esta posibilidad existiese,se pondría de manifiesto una ética política olvidada por muchos y tan importante en la vida política. Además tendría mas adeptos y tomarían de una manera mas sensata las propuestas. En este caso los partidos pensarían antes en las consecuencias negativas que supondrían algunas cosas expuestas como propias en sus programas, y crearían proposiciones acordes a las necesidades del día a día.
Por tanto, al igual que se controla a los ciudadanos, es necesario un control por el pueblo de las promesas y compromisos que la clase política les hace, para que ésta sea lo mas efectiva y consecuente posible.