Despido político procedente

Hace unas semanas, las redes sociales se hacían eco por parte del diputado de UPyD Toni Cantó, de la poca asistencia al Congreso de los propios representantes en una sesión de aprobación de cuatro proposiciones no de ley sobre asuntos económicos.
Estos días, asistiendo como telespectadora a la sesión del Congreso para la aprobación de los presupuestos, sólo cabe hacer la siguiente pregunta:

¿Por qué juegan con nosotros?
Cuando en elecciones, los ciudadanos elegimos a uno u otro partido, no solo ejercemos nuestro derecho a sufragio, realizamos todo un proceso de aceptación, empatía y dar confianza que se materializa en el voto depositado.
Cuando consiguen los votos necesarios, los candidatos seleccionados anteriormente por sus partidos, son elegidos y responden hacia la ciudadanía como representante del porcentaje de la sociedad que le ha dado el poder de decidir en el Congreso por ellos.

En esto radican las elecciones, el sufragio universal.
Los diputados elegidos reciben un sueldo bastante llamativo para los tiempos que corren, junto con plus de desplazamiento, dietas y otros beneficios que no viene al caso.
Es en este momento cuando se aprecia que apenas pasados tres meses de la constitución del Congreso, los representantes de los ciudadanos españoles no aparecen por sus escaños. ¿Dónde quedan los votos que le han dado esa potestad?
Es una falta de respeto. Una falta de respeto hacia los compañeros que si van al hemiciclo y con toda la sociedad española.

Pueden existir mil explicaciones diferentes que justifiquen su absentismo parlamentario, entre ellas, el ejercicio de otros cargos públicos que acumulan que coinciden con la labor a realizar en las Cortes.
Aquí está la cuestión contradictoria; si tienen otros puestos públicos y saben que no van a poder llevar a cabo su trabajo de representante de forma eficiente, ¿por qué no renuncian y se quedan solo con un cargo? Si no desempeñan todas las funciones que suponen ser diputado nacional, ¿ por qué siguen teniendo derecho a la totalidad del sueldo?
Si un trabajador de a pie, deja de realizar cometidos en su trabajo, por realizar las oportunas en otro, créanme que estoy en lo cierto cuando digo que terminará despedido de ambos. ¿Por qué no podemos medir de la misma forma a nuestra clase política ? ¿Sería viable un despido procedente político?

Considero que deberían replantearse las formas en las que nuestros dirigentes políticos ejercen su ocupación, y crear un baremo de medición. Si no cumplen las expectativas, deberían dejar hueco a quien si las pueden cumplir y no anclarse en un puesto político para siempre, con un sueldo para toda la vida.
Deben dejar el egocentrismo a un lado y pensar realmente en los ciudadanos que le han dado ese poder. Si la sociedad tuviera un conocimiento real de como llevan a cabo su labor, sería mas objetiva en sus votos, mas estricta con las personas que toman decisiones que le conciernen, y en definitiva, podríamos hablar de la calidad sobresaliente que ostentaría nuestra clase política.

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Una respuesta a “Despido político procedente

  1. Enhorabuena por el post Diana.
    Es cierto lo que comentas sobre el absentismo en numerosos plenos del Congreso de los Diputados. Aún así, personalmente creo que es mucho más importante la asistencia y trabajo en comisiones que la visibilidad y mera asistencia a un pleno. No es necesario que te diga que el verdadero trabajo en las Cortes Españolas se realiza en el seno de las comisiones, y el pleno es un mero trámite (en muchas ocasiones) de beneplácito y apertura de los temas a los medios de comunicación para que todo el trabajo interno se pueda publicar por los mass media ya que, según el Reglamento del Congreso de los Diputados, la asistencia a las comisiones está limitada a los miembros de las mismas.
    Por otro lado, el hecho que a los diputados se les informe vía mail de los temas a tratar en la sesión plenaria con una antelación mínima de 48 horas hace que, cuando tienen constancia de que la PNL o proposición no se llevará a cabo o que al grupo parlamentario no le interesa, no asistan al pleno. Ello no significa que se queden en casa, sino que se intenta racionalizar y compatibilizar el tiempo de despacho ordinario y extraordinario con las sesiones parlamentarias y las obligaciones del partido.
    En la Comunitat Valenciana tenemos un caso muy llamativo con referencia a las comisiones. En concreto y gracias a un periodista de Las Provincias se destapó que en toda la legislatura de Les Corts Valencianes la Comisión para la Igualdad de la Mujer tan sólo se había reunido en dos ocaciones: una para elegir a la presidenta y vicepresidenta de la misma y otra para tratar los temas a debatir en los próximo años. La duración de las misma no superó los 10 minutos pero la única y mera asistencia de los diputados hace que se reembolsaran más de 600 € (increible,verdad?). Esto sí que es grave.
    Aún así quiero que quede claro que estamos en mismo lado de crítica y posicionamiento, nada más que la importancia,en mi caso, se la concedo más a la asistencia a las comisiones que a los plenos.
    Un abrazo compañera.
    Jose L. Sahuquillo

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