Minorías corruptas

Nuestra clase política, tiene una característica nueva, una nueva realidad social; ser la tercera preocupación de los ciudadanos en cuanto a temas de corrupción que se van conociendo.
Debido a los acontecimientos de estos últimos tiempos en nuestro país, donde raro es el día en el que no se conozcan nuevos casos de corrupción en nuestras esferas políticas, veo necesario hacernos las siguientes preguntas: ¿Por qué una minoría aprovecha el poder otorgado por una mayoría para lucro propio? ¿No debería ser esa mayoría la que realmente gobernase, siendo esa minoría su representante en las instituciones, y la que actúe pensando en la colectividad y no en lo individual?
Hay que recordar que quienes les dan el poder que mas tarde corrompen, somos los ciudadanos de a pie, aquellos que nos sentimos identificados con sus propuestas y compromisos, aquellos que depositamos nuestra confianza en unos gobernantes a los que sentimos afines y resolutivos.
Y cual es nuestra gran sorpresa al descubrir que han utilizado esa confianza para hurtar, mentir y para un lucro propio en vez de pensar en un beneficio social, demostrando un egoísmo cada vez mas evidente.

Si hablamos de comunicación política, vemos que la están transmitiendo mal, tanto a nivel institucional, como a nivel político, ya que provoca una generalización social sobre los malos haceres de los representantes, cuando realmente, son una minoría, los que se lucran personalmente con el dinero de todos.
Utilizan una posición de mando en los niveles institucionales, otorgado gracias a los ciudadanos, para aumentar su patrimonio personal con actividades poco recomendables, lo que hace que el prestigio y la forma de trabajar de la institución a la cual representan, pierda confianza de cara a los ciudadanos, al igual que el partido al que pertenezca.

Aquí juegan un papel muy importante los medios de comunicación. Aún siguiendo líneas editoriales muy diversas y escribiendo a favor de un color político u otro, son ayudantes del sistema democrático, contribuyendo a la transparencia y a una mejor calidad informativa de la sociedad, ya que son la voz crítica y reflexiva, los intermediarios entre los gobernantes y los ciudadanos.
Añadir que las redes sociales en todo este entramado de mayorías representadas y minorías representantes, tambien están siendo clave a la hora de conocer de primera mano, como herramientas de participación y debate, las actividades realizadas por los políticos.

Por tanto, vamos a utilizar los medios que tenemos a nuestra disposición para conocer, debatir, hablar y denunciar con pruebas aquellos comportamientos que no son dignos de la democracia y mucho menos de la representación que merecemos.

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3 Respuestas a “Minorías corruptas

  1. Totalmente de acuerdo, Diana. Lo más grave es que los votantes ya asumen que la clase política se comportará así, cuando no todos son (o somos) iguales.
    Hay muchos políticos responsables, serios, formales, y que trabajan para quienes les pagamos: los ciudadanos. Pero existen unos cuantos que desprestigian al “gremio”, y proporcionan carnaza a los medios de comunicación para contribuir a ese desprestigio.
    Todos, como ciudadanos que somos, tenemos responsabilidad en hacer llegar nuestras críticas, difundir la información, y luchar por mejorar la representatividad de los políticos, haciéndoles ver la necesidad de luchar contra la corrupción, de mejorar la ley electoral acorde con el siglo XXI en que estamos.
    Un saludo,
    Luis Fernández

  2. Por eso los ciudadanos tenemos que implicarnos en los distintos organos de participación ciudadana, incluidos los propios partidos políticos, para impedir que aquellos que, sin escrúpulos, sólo buscan su bien propio puedan llegar a gobernarnos.

  3. El problema de la sociedad española es que no tiene una cultura política fuerte, tenemos el pensamiento de “como todos van a robar, pues mejor que roben los míos”. Es necesario a la vez que urgente que se tome conciencia por los ciudadanos que los políticos tienen el deber de rendir cuentas por su gestión, y nosotros como ciudadanos tenemos la obligación de pedírsela. Lo único positivo que veo en esta crisis que estamos atravesando, es que por fin los ciudadanos se han dado cuenta que el dinero público es “su dinero”.

    Un abrazo,
    Esther

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