Graduación y Protocolo

Mayo, aprovechando el buen tiempo, la cercanía del verano, y la finalización del curso escolar, es un mes donde podemos seguir de cerca muchos eventos. Uno de los eventos que se llevan a cabo, son los actos de graduación,
Pero dentro de éstos, hay unos que mezclan el protocolo mas tradicional con la emoción de terminar una etapa de formación. Hablo de los actos de graduación universitarios.
Son actos solemnes que para aquellos que lo viven en primera persona, siempre serán un grato recuerdo.
Bajo mi punto de vista, las graduaciones universitarias, son la primera toma de contacto para los estudiantes con el uso del protocolo, aunque sea la facultad correspondiente quien lo organice, serán los alumnos los que se encargarán de su gestión y posterior ejecución.

Todos siguen una secuencia similar, comenzando por la entrada de los estudiantes de manera ordenada y ocupando los sitios anteriormente reservados en las primeras filas de la sala.

A continuación, se presentan a los componentes de la mesa que presidirán el acto, donde encontraremos un representante de la facultad, un responsable de estudios, y normalmente uno o dos padrinos de promoción, es decir, aquellos profesores que han marcado a los alumnos en sus estudios, y que quieren que esté presente en este acto tan especial para ellos.
Los discursos, en el orden que se establezcan con anterioridad, siguen a las presentaciones. Suelen hablar en primera posición los alumnos representantes de los graduandos, tras ellos los padrinos, después el representante docente del programa de estudios y para terminar el representante de la facultad.

Si hablamos del tiempo en hacer el discurso, normalmente, no debe exceder de los 10 minutos, pero como se suele decir, lo bueno si es breve, dos veces bueno. El tiempo también depende de la persona que realice el discurso; hay quien los prefiere cortos, otros mas largos con anécdotas, otros mas serios con notas sentimentales, etc… En definitiva,considero que debe contener las siguientes características: brevedad, agradecimiento y emotividad.

Tras esto, llega el momento central de los actos de graduación, la colocación de las becas, es decir, las bandas características del color característico de la carrera, que se colocan sobre los hombros, cayendo sobre el pecho, a los estudiantes.

Si hay algo singular en estos tipo de actos, aparte de la colocación de las becas, es el canto “Gaudeamus Igitur”, canción conmemorativa del acto e himno universitario por excelencia desde el siglo VXIII. Su canto, simboliza el final del acto de graduación.

Hay personas que aún consideran este protocolo universitario excesivo y rígido, donde no hay opción al cambio y se debe seguir al pie de la tradición universitaria. He de decir, que en los tiempos actuales, esa percepción es cada vez menor, ya que cada vez existe mayor maleabilidad en su celebración, donde se han puesto de moda los vídeos de despedida de los compañeros, tan emotivos como cómicos antes de los discursos o la proyección de fotografíes mientras se reparten las becas, los regalos de los padrinos e incluso entonar alguna sintonía que haya marcado los años compartidos de estudio.

Por tanto, es en estos actos donde el protocolo mas clásico, se deja llevar por la modernidad y la flexibilidad actual, convirtiéndolos en únicos, exclusivos y tolerantes para cada promoción graduada.

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